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Trabajo híbrido, remoto a tiempo completo… Por qué la diversidad de entornos laborales puede ser una gran oportunidad

empleada ayudando a empleado con tecnologia

2020 nos cambió la vida por completo de forma imprevista. En el entorno laboral, la crisis del coronavirus forzó a miles de organizaciones y profesionales a un traslado forzoso hacia el teletrabajo que supuso grandes retos. Ahora, con la vuelta a las oficinas, el llamado ‘trabajo híbrido’ supone también abrir nuevos horizontes.

Grandes empresas como Apple, Google o Telefónica empiezan a plantear sus propios planes de retornos a las oficinas con distintas propuestas. En este contexto, el trabajo híbrido (la combinación pactada de una organización para flexibilizar o permitir que dos o tres días se trabajen desde la oficina y otros desde casa) surge como una opción más.

En Resulta2, donde llevamos años ayudando a la transformación corporativa de las empresas y organizaciones, queremos ver todos estos nuevos horizontes de una forma positiva: como una oportunidad para mejorar. Y es que, ¿Hay algún tema laboral más interesante en estos momentos que el futuro a corto plazo de la oficina? 

El lugar en el que trabajamos hoy puede depender de nuestro sector, de la cultura de tu empresa, o de los órganos directivos de la misma.

Vuelta a la oficina, trabajo híbrido… O no. Por qué apostar por cualquier opción puede ser válida bien enfocada

La pandemia nos ha abierto un abanico de posibilidades más amplio que el que veían la mayoría de las empresas hasta ahora, lo que significa que es probable que las empresas tengan respuestas más innovadoras a la cuestión de dónde y cómo trabajamos, incluso las que retoman su forma de trabajar en la oficina.

Durante mucho tiempo, solo había dos alternativas: trabajar en una oficina o trabajar desde casa. No había híbridos. Además, en muchas organizaciones siempre ha existido la sensación de que si permitimos que la gente trabaje desde casa un día a la semana, puede traer problemas. Ahora, tras el mayor experimento de teletrabajo de la historia, lo que parece claro es que hablar de falta de productividad ligada al trabajo en remoto solo está justificado cuando no se ha planteado bien desde la raíz.

La actual crisis ha demostrado que no todas las organizaciones tienen que ser iguales. Y eso es maravillosamente bueno, porque abre un campo para conocerse más internamente como organización tanto a nivel colectivo como individual. ¿Por qué debería todo el mundo seguir el mismo modelo? No tiene mucho sentido si lo piensas, y sin embargo lo hicimos sin pensar durante décadas porque era la solución más obvia.

Puede que algunas organizaciones no quieran (pasar a ser remotas o híbridas) y eso está bien porque son conservadoras o porque tienen necesidades de tener a sus equipos, en persona. Tampoco habría nada malo en ello si está bien planteado. Pero preguntarse sobre estas nuevas soluciones puede dar un impulso a la productividad o a la innovación en algunas organizaciones.

La nueva realidad exige un cambio en el ‘mindset’ de toda la organización

La pandemia también nos ha abierto los ojos sobre que existen otros modelos posibles, y que esos modelos no tienen que ser fijos. De esto ya hemos hablado mucho en nuestro blog: sobre cómo configurar un mindset abierto a la innovación y la participación deber ser imprescindible ante cualquier reto de cultura laboral como el que ahora tenemos delante.

La actual crisis también ha demostrado que las limitaciones técnicas no son tales. Tenemos decenas de software de videollamadas y gestión empresarial en remoto. Pero también ha dejado claro que necesitamos interacciones sociales entre nosotros.

¿Cómo podemos estructurar el lugar de trabajo, tanto en términos de tiempo como de lugar físico, para que la gente interactúe de forma más productiva entre sí? Eso va a ser muy, muy interesante, y en Resulta2 estamos ansiosos por este tipo de retos.

Es posible que algunas empresas tengan que replantearse sus modelos de negocio en este momento, y puede que eso requiera una ruptura con el pasado y algunas ideas nuevas. Renunciar a la oficina, pensar en soluciones como los puestos de trabajo compartido, dar flexibilidad a los empleados… Reinventarse, en definitiva, como han hecho las grandes organizaciones a lo largo de la historia.

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