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Lo que aprendimos de los principios del Manifiesto Ágil

En el post de hoy os queremos hablar de los principios del Manifiesto Ágil y de cómo este nos ha inspirado para desarrollar metodologías, talleres y procesos en nuestros más de 15 años de historia como consultora especializada en transformación cultural organizacional. 

Un poco de historia

Antes de nada, comentar de forma resumida de dónde viene este manifiesto: fue en marzo de 2001 cuando 17 críticos de los modelos clásicos de producción basados en procesos, se reunieron en Salt Lake City para hablar sobre el desarrollo de sotfware. Fueron convocados por Kent Beck, ingeniero de software estadounidense, uno de los creadores de las metodologías de desarrollo de software de programación extrema ​ y el desarrollo guiado por prueba.

Fue en aquel meet donde acuñaron el término «Métodos Ágiles» para diferenciarlos a las metodologías formales CMM-SW, precursor del CMMI, PMI, SPICE (inicios del ISO 15504), que consideraban muy pesadas y rígidas por su caracter burocrático y normativo, dependientes de planificaciones muy, muy detalladas. Estos críticos crearon el Manifiesto Ágil para hablar de cómo veían que se podían hacer las cosas más efectivas, ligeras y rápidas:

  1. Nuestra principal prioridad es satisfacer al cliente a través de la entrega temprana y continua de software de valor.
  2. Son bienvenidos los requisitos cambiantes, incluso si llegan tarde al desarrollo. Los procesos ágiles se doblegan al cambio como ventaja competitiva para el cliente.
  3. Entregar con frecuencia software que funcione, en periodos de un par de semanas hasta un par de meses, con preferencia en los periodos breves.
  4. Las personas del negocio y los desarrolladores deben trabajar juntos de forma cotidiana a través del proyecto.
  5. Construcción de proyectos en torno a individuos motivados, dándoles la oportunidad y el respaldo que necesitan y procurándoles confianza para que realicen la tarea.
  6. La forma más eficiente y efectiva de comunicar información de ida y vuelta dentro de un equipo de desarrollo es mediante la conversación cara a cara.
  7. El software que funciona es la principal medida del progreso.
  8. Los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenido. Los patrocinadores, desarrolladores y usuarios deben mantener un ritmo constante de forma indefinida.
  9. La atención continua a la excelencia técnica enaltece la agilidad.
  10. La simplicidad como arte de maximizar la cantidad de trabajo que se hace, es esencial.
  11. Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos que se autoorganizan.
  12. En intervalos regulares, el equipo reflexiona sobre la forma de ser más efectivo y ajusta su conducta en consecuencia.

Fuente de inspiración

A continuación os queremos mostrar cómo estos 12 principios están muy alineados con cómo entendemos el mundo organizacional, enfocado en las personas. Esta es nuestra personal interpretación:

  • La resilencia, la adaptación al cambio, son clave para seguir manteniendo la excelencia en entornos VICA (entornos volátiles, inciertos, cambiantes y ambiguos). Si tenemos equipos preparados, que han desarrollado habilidades y competencias clave, que estudian, analizan y se adelantan a posibles futuros, la organización estará más preparada y adaptada a situaciones nunca antes vistas.
  • Aunque hablemos de software, las personas son la clave de todo. Si están motivadas y orientadas a resultados trabajarán de forma más efectiva y diferencial. Esto se logra con una buena comunicación, con equipos que se autorregulan, que son ágiles y que están alineados con un objetivo común.
  • La excelencia es clave en cualquier proyecto. Lograr niveles altos de la misma es complicado, ya que implica que todo se cumpla: equipos comunicativos, alineados, productos, positivos, innovadores, muy orientados al cliente con iniciativa y alta capacidad de resilencia. Además de todo esto, que se trabaja a través del desarrollo de habilidades, deben ser muy buenos en lo suyo (software, PRL, innovación, comercial o lo que sea).
  • Los equipos deben tener tiempos de reflexión, de generación de nuevas rutas ante retos que aparecen. Para ello deben saber de la importancia de crear espacios de reunión efectivos, donde la comunicación fluye.

Esta forma de hacer y ser no solo es necesaria en proyectos de software, es aplicable a cualquier organización. Todo ello tiene mucho que ver con la cultura que existe en las mismas, ya que  rigidez, burocracia y procesos pesados no van a ayudar a desenvolverse en contextos presentes y futuros tan volátiles y cambiantes.

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