crisis coaching

Cuando hay una crisis en la empresa, al igual que en nuestra vida personal, lo mejor es trabajar en nuestras herramientas para afrontarla. La palabra crisis impone, y entre sus letras lleva la C de coaching. La confianza en nuestros recursos, y una adecuada gestión emocional tienen tanta importancia como los propios proyectos de la empresa. Si no son buenas, salir con éxito de esa situación de crisis se torna más difícil.

En un mundo como el actual, en el que la inestabilidad es uno de los atributos principales, las empresas deben estar atentas a la mínima oportunidad y afrontar ciertos riesgos. Tomar decisiones y no dejarse llevar por la marea de agoreros y agoreras que nos dicen que no podremos remontar en el caso de fallar.

Los contextos son como las matrioskas, ves lo de fuera y no lo de dentro, tienes que ir indagando para saber que hay debajo. Al quedarnos en la superficie, es razonable que sintamos miedo; yendo más allá, quizá sintamos que estamos en una momento privilegiado. Igual que las matrioskas que esconden más figuras dentro, una situación aparentemente negativa y difícil de abordar puede entrañar en sí misma vías para sobrellevarla, e, incluso, hacer que la empresa salga crecida de ella. Se dice que en China la palabra “crisis” se asocia a una oportunidad peligrosa, y que lo mismo sucede en Japón.

La confianza no es que “todo irá bien y, si no va bien, no es todavía el final”. Tampoco significa que si te esfuerzas y eres una persona honesta, “todo funcionará, porque te lo mereces por ser buena persona”. Desde luego, pensar de forma más positiva nos puede ayudar, movilizarnos a la acción, pero una cosa es saltar a una piscina llena de agua y otra a una piscina vacía. El gesto es el mismo, pero el resultado variará notablemente.

Con coaching, los objetivos de la empresa se revisan, y se trabaja para identificar qué hacemos mejor y qué requiere desarrollo. Es un abordaje integral y se adapta a las necesidades de cada empresa. Se puede aprender a gestionar el riesgo y no caer en extremos, y a crear el clima laboral adecuado para la eficacia de la organización y para el bienestar de las personas que la constituyen. Cuando las personas están cargadas con emociones como el miedo o la ira, las decisiones se orientarán a la evitación de peligros. La vergüenza y el miedo al ridículo actúan de la misma forma. Esto hace que el clima laboral en el que se sustente la empresa sea clave en su crecimiento y en su abordaje de las crisis.

A través del coaching mejorarán las relaciones, las personas con cargos de mayor poder podrán ir mejorando su estilo de comunicación, incluso ganar autoridad de la confianza que se les depositará, pasando a ser vistos como líderes. Los trabajadores y trabajadoras irán aumentando su compromiso con la empresa, al sentir que éste es bidireccional y que son valorados como individuos. Con un entorno seguro se facilitarán la comunicación interna y la creatividad, ya que las personas se atreverán a compartir sus ideas.

Un equipo cohesionado, con unos objetivos comunes y conciencia de sus competencias y limitaciones, es un equipo que no se deja vencer con facilidad, no cae en la parálisis y trabaja para hallar en las crisis oportunidades de mejora.

 

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