Trabajar desde casa, envidiado por algunos/as, rechazado por otros/as. ¿Significa estar en pijama todo el día? ¿Es imposible concentrarse al no tener otras personas delante? Hoy desmitificamos esta actividad, y hablamos de cómo hacer para que funcione.

trabajar desde casa

Crea rutinas

Rutinas es una palabra que tiende a asociarse a aburrimiento, pero nada más lejos de la realidad. Nuestra vida está llena de rutinas, nos permiten funcionar al darnos cierta estabilidad, reducir la potencial incertidumbre, y dictarnos un camino que seguir.

Rutina no significa falta de novedad, sino crearse una base, un esquema de acciones. Introducir pequeños cambios permitirá que esta rutina se sienta como algo agradable, y no se vea como un enemigo.

Puede que tengas la suerte de cierta libertad en la elección de horarios, o tus horarios vengan impuestos desde fuera. Independientemente de quién esté detrás de estos, son necesarios para el éxito. Los hábitos facilitan que nuestro cuerpo se regule, nos acostumbraremos más fácilmente a un ritmo estable de actividad.

No pierdas de vista tu agenda

Trabajar desde casa no tiene por qué significar perder la noción del tiempo. Hay muchas facilidades para tener una agenda también en formato digital, y desde Google Calendar se pueden programar notificaciones para tener un uso optimizado del tiempo. Basta de pos-it innecesarios, no hay que perderse en ellos.

Hay tareas que quizá sólo tengas que hacer una vez al mes, o en fechas muy puntuales… ¿por qué no dejar que te llegue un correo o una alerta automáticamente cuando sea el momento idóneo de preocuparse por ellas? Somos humanos y tener muchas tareas en la cabeza es algo que no puede salir bien, el resultado más probable de ello es que alguna se olvide.

Conecta con otras personas

Trabajar desde casa es algo perfectamente amoldable a continuar teniendo reuniones presenciales con otros miembros del equipo. De hecho, es aconsejable realizar de vez en cuando alguna de estas reuniones, para estrechar lazos y cambiar el espacio físico de trabajo. Ya estás ahorrando tiempo de desplazamientos el resto de días, y ese tiempo extra que puedas estar gastando es, en realidad, una inversión.

Exprime las oportunidades que te ofrece el teletrabajo. Puedes buscar un espacio de coworking y conocer así a otras y otros profesionales, con quienes debatir e intercambiar ideas. Está muy bien abrirse a otras formas de pensar, la diversidad fomenta la creatividad. ¡Quién sabe! Quizás estés abriendo también una vía a la colaboración entre empresas.

Deja a un lado el pijama

El pijama es una prenda muy cómoda. Aún así, conviene no usarlo durante toda la jornada de trabajo.

Vestirnos para ir al trabajo, aunque nos dediquemos a trabajar desde casa, puede ayudarnos a concentrarnos mejor y a sentir una mayor autoestima, al estar dándole, de algún modo, mayor importancia a lo que estamos haciendo, ya que nos estamos vistiendo para ello.

Organización ante todo

Tu casa, tus normas. Sí, pero en cuestión de trabajo hay unos tiempos que se deben respetar. Puede que en tus prioridades no esté hacer la cama, o tener la comida hecha para varios días, pero el resultado no importará. En cambio, para ser un/a profesional, se deben respetar los plazos que se plantean con los clientes, y los plazos que se consensúan dentro de un equipo, para no perjudicar la labor del resto de miembros si es un trabajo en cadena.

Dentro de las tareas, realiza primero aquellas que sean más urgentes e importantes. Por otra parte, tomarás conciencia de cómo vas avanzando en lo que tienes pendiente, y esto aumentará la motivación al ver un progreso.

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