Quedarse sin trabajo, buscar formar parte de un nuevo proyecto… distintas razones, y un mismo resultado: la búsqueda de empleo. En ese proceso, la persona debe considerar sus puntos fuertes y débiles, ser consciente, e intentar satisfacer las competencias más buscadas por las empresas. ¡Competencias que también interesa que busques al formar un nuevo equipo!

competencias

Proactividad

No gusta tener que estar detrás de alguien para que haga su trabajo. Somos personas adultas, y es de esperar que se tenga cierta autonomía a la hora de hacer las cosas. No se está en un proceso de aprendizaje, aunque el día a día del trabajo sea siempre un espacio para el aprendizaje –también de las y los líderes-.

Lo ideal es contar con un equipo en el que cada miembro sea capaz de tener iniciativa, de pedir ayuda si lo necesita y de aportar ideas.

Trabajo en equipo

Puede que no sea un equipo físico, eso da igual. Se necesita que quien entre a formar parte de él sepa tratar con otras personas. No se requieren unas habilidades sociales especiales, ni que sea una persona muy extrovertida, basta con que sepa mantener una actitud cordial de forma asertiva.

El objetivo es común, hay una meta por la que trabajar, y mejor que sea codo con codo para llegar más lejos. Trabajar con otras personas es una gran oportunidad de aprendizaje, sobre todo cuando estas saben cómo compartir conocimientos.

Organización y planificación

Saber organizarse es un valor que suele estar presente en las listas de competencias más demandadas por las empresas. No es de extrañar, dado que permite una mejor gestión del tiempo. Saber organizarse puede suponer la diferencia entre hacer algo y no hacerlo, ya que se tendrá un mayor control de todo y se podrá llegar a cumplir con otras tareas.

Pensemos también en cómo una falta de organización nos puede llevar a repetir un trabajo pensando que no se había hecho, cuando quizá había sido realizado hace meses. Por otra parte, la organización influye en los niveles de estrés.

Inteligencia emocional

Hay situaciones que son difíciles de gestionar, y mantener la calma puede ser un poco más complejo.

Es normal sentir miedo ante situaciones nuevas, desconocidas, y ante el peligro que envuelve a las situaciones de crisis. El miedo es adaptativo, y las emociones aparecen por causas concretas. No se buscan robots, pero sí personas que sepan cómo sacar provecho de las emociones, extraer la información que contienen, y hacer que no afecten a su trabajo.

Compromiso con la empresa

En la actualidad, ya no existen casi los “trabajos para toda la vida”. Independientemente de ello, el compromiso con la empresa es vital para que el camino junt@s sea más llevadero, y para cumplir los objetivos. La empresa debe tratar de hacer que su equipo tenga oportunidades para el crecimiento profesional y personal. De igual modo, quien entra en ella debe tratar de sacar a la luz su potencial, y traducirlo en un buen desempeño en su trabajo, y en el respeto en los asuntos que exijan confidencialidad. La forma de que fluya esto es asegurarse de que los objetivos de la compañía están en sintonía con los objetivos de quien solicita formar parte de ella.

Capacidad de aprendizaje

Como ya dijimos anteriormente, el propio trabajo constituye un espacio de aprendizaje. Claro está, eso es si se aprovecha. La curiosidad es muy importante en el aprendizaje, así como el deseo de mejorar. La formación es uno de los puntos fuertes para entrar en una empresa, pero no hay nada como el deseo de actualizarse y crecer.

Y, finalmente, llega esa nueva persona, o esas nuevas personas.

El equipo crece. Es un buen momento para plantearse un taller que sirva para unir más al equipo, y para competencias concretas.

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