Se habla de motivación. ¿Qué hacer para no abandonar los propósitos? ¿Cómo adoptar un nuevo hábito? ¿Cómo ir al trabajo “feliz”? ¿Cómo mantener la motivación por estudiar y así poder enriquecerme como profesional?

En todo ello se nos olvida algo: las personas. O, mejor dicho, el resto de personas. Al igual que cobra mucha importancia la comparación social a la hora de valorarnos a nosotr@s mism@s, el bienestar de otras personas puede verse afectado por las acciones que emprendamos para lograr el propio. Hagamos que nuestro afán de superación nos lleve a, realmente, ser mejores. Además, en el trabajo, sentirse parte de un equipo no sólo sale mejor en términos de productividad, sino que es todo ganancia. La competitividad puede tener sus hitos, sus pequeños momentos de triunfo, mientras que “hacer” equipo logra que el triunfo sea continuo. Las relaciones interpersonales positivas harán que vayamos más contentos/as al trabajo, que tengamos más motivación por enriquecer el proyecto en el que nos hayamos involucrado, al sentir el respaldo de nuestros compañeros y compañeras. Los mal llamados “fracasos” se tomarán como algo colectivo, no dañando así nuestra autoimagen y convirtiéndose en momentos de revisión de lo inadecuado, y de unión.

Por ello, hoy os dejamos unos vídeos para repensar nuestra relación con nosotros/as mismos/as, y también la que tenemos con los demás.

¿Sabes una persona con la que pasas 24 horas conviviendo?

Sí, es la que estás pensando: tú. Seguro que sabes lo fácil que es anclarse en algo en lo que consideras haber fallado, o en algo que quieres cambiar y te está llevando más tiempo de lo que habías planeado. No nos educan respecto a las emociones, y, a veces, puede resultar difícil gestionarlas.

Por otra parte, al ser humano le gusta tener sensación de control, ya no sólo se trata de no fallar ni sentir frustración, sino sentir que no vas a fallar más. En el mundo actual y los entornos VICA, eso precisamente… ¡es todo un reto!

Por eso, intentemos creer más en las herramientas propias con las que contamos, y practiquemos, como decía en el vídeo Guy Winch, la higiene emocional. Admitamos que somos humanos, cometemos errores, pero esos errores no nos definen. Sintamos que son como una linterna. Con ella podemos iluminar un punto concreto de una habitación. Ese punto puede estar “desordenado”, y el resto, impecable. Los errores son oportunidades de mejora, nos señalan nuestras debilidades, para ocuparnos de ellas y seguir creciendo.

Somos humanos, el resto de la gente… también

Vale, ya hemos hablado de la relación con nuestro yo. ¿Qué ocurre cuando nos relacionamos con otras personas? Podemos quedarnos en el comportamiento y no ir más allá, juzgarlo ajeno a una situación. También puede suceder que olvidemos lo bueno de hacer críticas constructivas, y apostemos en su lugar por sólo críticas.

Invertir en la relación que mantenemos con los demás es invertir en nuestro propio bienestar. No se trata de karma.

El mensaje está claro. La forma de presentarlo en los vídeos puede no ser la mejor, pero esperamos que haya llegado el contenido de lo que queremos expresar.

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