¿Interés por las tareas? ¿o interés por las personas? No permitas que tu equipo sienta que los lunes son muerte-destrucción, ni que esa insatisfacción laboral se vaya acumulando. Podemos cambiar el enfoque al hacer las cosas, aunque el volumen de trabajo no varíe.

¿Qué ocurre? Llega el fin de semana y todo el mundo contento por poder disfrutar del tiempo libre. De vuelta al lunes y todo son caras largas… Lo mismo tras las vacaciones, pero la historia se repite potenciada. ¿Se puede hacer algo para remediarlo?

Trabajar mola, y no es un mensaje motivacional

El trabajo puede contribuir a la felicidad de las personas, de hecho, así es. Es una fuente de satisfacción cuando se siente que el tiempo y esfuerzo invertidos tienen su recompensa económica, y, en el día a día, puede fomentar una buena autoimagen. Sentir la buena acogida por parte de los compañeros y compañeras de una idea nueva, sentir que el trabajo que se hace se está teniendo en cuenta, que se ha adquirido más responsabilidad fruto de la mayor confianza en nuestra labor…

En parte, cada persona de forma individual integrará la experiencia desde sus propias expectativas, objetivos, vivencias previas, deseos, etc. Considerar que sólo corresponde a cada persona y su perspectiva, y que, por tanto, no se puede hacer nada sobre ello… sería no tener en cuenta el propio papel en el asunto, y cometer un error.

El motor de la empresa

Desde puestos con más responsabilidad, es importante cuestionarse la dirección que se toma en el liderazgo, para no acabar siendo “jefes/as”, y que nuestro equipo no acabe convirtiéndose en “empleados/as”. ¿Se comparte la cultura de empresa? ¿Gusta la actividad que se realiza? Entonces, mejor trabajar para que el rumbo no acabe olvidándose de las personas, en el interés por prestar un mejor servicio y potenciar las tareas.

Las personas son el motor de la empresa, tanto las que no forman parte de la empresa y tienen una relación con ella a través de los productos o servicios que adquieren, como las de dentro. La sociedad cada vez está más concienciada y aumentan los medios para verter quejas del funcionamiento de las empresas y para informarse de sus debilidades. Así, desde las propias estrategias empresariales se inician programas para asegurar ciertas condiciones y cumplir con los objetivos 5 (igualdad de género) y 8 (trabajo decente y crecimiento económico) propuestos por la ONU en la Agenda 2030. Importa el trabajo de calidad, y no sólo la calidad en el trabajo. ¿Qué evaluar entonces? tanto proceso como resultados.

Tips breves para un equipo feliz y eficaz:

  • Las instrucciones para las tareas deben ser claras y entenderse el porqué de dichas tareas.
  • ¡Las distintas visiones pueden aportar mucho a la empresa! Recibir de forma positiva las aportaciones nuevas en las reuniones y tenerlas en cuenta.
  • Hacer que los distintos componentes del equipo participen en el establecimiento de objetivos y en su evaluación, para que los hagan propios y no sean una imposición. *Y para que puedan saber evaluar su desempeño según esos mismos criterios.
  • No “jugar” al teléfono escacharrado en la empresa, mejor disponer los recursos necesarios para una comunicación más plana y buscar que todas las personas se encuentren informadas.
  • Delegar tareas atendiendo a capacidad y responsabilidad, no a su grado de rutinariedad.
  • Fomentar la ayuda mutua y la cohesión. ¿Empleado/a del mes? ¡Mejor verse como un equipo y trabajar codo con codo!
  • Acoger las muestras de creatividad y promover la innovación. ¿Por qué no pensar en retos hipotéticos? ¡El talento se hace y la creatividad se trabaja!
  • Estudiar la forma de que haya una responsabilidad común y una dedicación equivalente de los distintos miembros del equipo.

¡No dejes que se instale el síndrome del desgaste profesional en tu empresa!

En Resulta2 buscamos resultados, sin olvidarnos del proceso, pues con él aseguramos la permanencia de lo conseguido.

Contáctanos si quieres un equipo feliz y eficaz, también tras las vacaciones 😉