¿Cuantas veces hemos escuchado “la gente no cambia, Fulano es así y no va cambiar, como voy a cambiar a mi edad”

Hace aproximadamente 15 años, cuando mi hijo menor tenía 6, mantuvimos mi esposa y yo una conversación con la psicóloga del colegio que me impactó y me hizo reflexionar mucho. Nos comunicó que mi hijo tenía dificultades con la lectura y la escritura, y que había que trabajar con él urgentemente, porque afortunadamente todavía estábamos a tiempo de solucionarlo,  ya que a su edad todavía se le podía entrenar para que crease conexiones neuronales para desarrollar esta habilidad. Le pregunté: –¿quieres decir que si ahora no se hubiese detectado, hubiese sido un torpe en lectura y escritura?-. Su respuesta fue que –a partir de una determinada edad, el cerebro deja de desarrollarse y que entonces las dificultades para encontrar una solución hubiesen sido mucho mayores-.

Parece mentira que hace tan solo 15 años se desconociera lo que hoy la neurociencia llama la plasticidad del cerebro, pero es que en los últimos 25 años sabemos más del comportamiento humano y del cerebro que lo que se ha descubierto en toda la historia de la humanidad. Si embargo, aún tenemos creencias sobre nuestro comportamiento basadas en los conocimientos de mediados del siglo pasado y actuamos en consecuencia.

Decía más arriba, que la forma en que se planteó el problema de mi hijo, hoy una anécdota, me impactó y me hizo reflexionar mucho, ya que pensé: “o sea que según esto me quedaría más de la mitad de mi vida, pero excepto en pequeñas cosas y con dificultad, mi cerebro hará muy pocos avances”. Mi observación empírica en mi trabajo y en mi entorno personal, y mi intuición, me decían que eso no era así pero los conocimientos sobre el cerebro decían lo contrario, o al menos eso creía yo.

Vivimos en un mundo de cambio vertiginoso y constante y con una gran flujo de información de la que generaciones anteriores no disponían, como consecuencia de esto esta popular creencia “la gente no cambia” es, en mi opinión, una gran causa de infelicidad y la raíz de muchos fracasos, ya que si creo que no puedo adaptarme, simplemente no lo haré.

La gran noticia es que ahora la ciencia ha confirmado lo que muchos intuíamos pero no podíamos demostrar; a cualquier edad, las personas si podemos cambiar y desarrollar las habilidades necesarias para lograr éxito y felicidad personal y profesional.

Pero cuidado, esto no es una varita mágica, parafraseando a Will Smith (sí, el actor):

frases motivantes

Habrá objetivos para los que necesitemos algún talento especial, por ejemplo cantar opera, a otros a los que a lo mejor tenemos que renunciar, pero la mayoría de las mentas que nos pueden llevar al éxito y la felicidad tienen habilidades asociadas que si podremos desarrollar.

¿Como funciona la plasticidad del cerebro?

A medida que desarrollamos actividades cada día, estamos desarrollando hábitos. Esos hábitos pueden ayudarnos lograr acercarnos o alejarnos de nuestros objetivos. Cuanto más hacemos algo, habito o vicio, más fuerte es la conexión neuronal (sinapsis) que crea nuestro cerebro, y acciones sostenidas en el tiempo determinan nuestra “forma de ser”, o al menos como nos percibimos y nos perciben los demás.

Por tanto, ¡si que puedo cambiar a mi edad! y estos son los pasos:

  1. ¿Qué no me sirve y quiero cambiar? ¿Cual es mi meta u objetivo?
  2. ¿Qué creencias me han impedido hasta ahora cambiar?
  3. ¿Qué habilidades, competencias y valores tengo que desarrollar para lograr mi objetivo?
  4. Dedicarle horas y horas hasta lograr romper las viejas conexiones neuronales y lograr crear y fortalecer las nuevas vías neuronales para un cambio positivo.

Para facilitar el desarrollo de las nuevas sinapsis, es recomendable hacer ejercicio aeróbico, una buena alimentación (rica en Omega 3), dormir bien (al menos 7 horas), salir de la rutina con pequeños desafíos constantes y mantener la atención.

Esta es la receta para tener un cerebro 10, ¡y se puede hacer!. La mayoría de nosotros conocemos la receta para tener un cuerpo 10, pero algunos necesitamos de un entrenador personal que nos acompañe a lograrlo. Si después de leer la receta quieres tener un cerebro 10 para lograr tus objetivos, pero crees que puedes necesitar el apoyo de un entrenador, busca los servicios de un buen coach, que es el entrenador personal del cerebro.

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La mayoría de los que estéis leyendo este texto, habéis sido educados en conocimientos y habilidades con criterios del siglo XX, es decir para desarrollaros en un mundo que ya no existe, ¿como es la realidad que quieres vivir? ¡Yo a mi edad si que puedo cambiar!.

Antonio Robles Ferrer

Socio Director de Resulta2

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