Nos sobran ideas, lo difícil es transformarlas en proyectos

“¡El brainstorming no suele aportar nada nuevo!”,  “No tenemos un problema de creatividad: ¡nos sobran ideas, el problema es que son banales o locas y no se pueden transformar en proyectos!” Estas afirmaciones muy comunes nos demuestran la confusión existente: el Pensamiento Creativo no se limita a la ideación:  ni empieza ni acaba con ella.

Con un poco de experiencia y algunas herramientas, esta fase no es la que suele provocar problemas. La clave del éxito que permite conseguir ideas que aporten valor y pueden transformarse en proyectos, está en las fases anteriores y posteriores.

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Fase anterior a la ideación: REFORMULAR NUESTROS RETOS

Se trata de encontrar una nueva entrada a nuestro reto y generar preguntas diferentes e inspirantes que optimizarán la ideación. Solemos utilizar retos muy genéricos y usar siempre  las mismas palabras para expresarlos. A veces, un pequeño cambio nos abre nuevos caminos.

Ejemplo: “ideas de nuevos seguros” solo nos puede llevar a respuestas en formas de seguros. “Ideas de nuevas maneras de asegurar riesgos” puede llevar a ideas novedosas que no son técnicamente seguros.

La pregunta es como una linterna: ilumina un espacio determinado de posibles respuestas. Si no se mueve el foco de la linterna seguimos trabajando en un espacio limitado de posibles soluciones….o lo que es lo mismo: Si movemos la linterna iluminamos nuevos espacios, dando pie a nuevas respuestas

Fases posteriores a la ideación: SELECCIONAR Y PULIR LAS IDEAS

No tiene sentido en la primera fase del proceso matar una idea por “no factible” cuando todavía no hemos dedicado un minuto a que lo sea. Una idea que sale de una sesión de generación de ideas no está lista para presentarse: se tiene que retrabajar, en particular si es rupturista o disruptiva. Una buena vía consiste en utilizar sus puntos débiles como caminos de mejora. También podemos iniciar una nueva ronda de preguntas: ¿a quién impactará? ¿a quién puede no gustar? Y sobre todo, definir bien el problema que soluciona…

VENDER LAS IDEAS Y PROPONER PILOTOS

Muchas  ideas que no pasan la primera fase de defensa, mueren ahí más por cuestiones de forma que por la falta de calidad de su contenido. Aprendamos de la experiencia de los emprendedores de start-ups que tienen que presentar su proyecto a potenciales inversores, aplicando a nuestras ideas las reglas del ya famoso “elevator pitch”

Recomendamos preparar una presentación de no más de 3′ de la idea, incluyendo un primer módulo de 30” que tiene que despertar el interés. Está demostrado que la mayoría de nuestros interlocutores ya tienen una primera impresión después de 30 segundos y ya han decidido después de 3′. Si hemos perdido esta primera oportunidad, tendremos que cambiar la primera percepción, cosa siempre muy complicada. Debemos pensar en nuestro interlocutor: si es una persona racional o más intuitiva, si su principal interés es no tener problemas o es alguien atrevido, si está obsesionado por la rentabilidad o se centra primero en el impacto, etc.

la creatividad y la innovacion

La gente suele pedir que se apruebe “toda” su idea, incluso cuando se trata de un proyecto ambicioso.  Nosotros recomendamos otro enfoque: presentar el potencial de su idea y una visión de lo que puede conseguir a medio plazo pero limitarse a pedir la aprobación para poder probarla. Tenemos que intentar ser capaces de proponer una vía rápida y barata que nos permita comprobar, y demostrar, el potencial de nuestra idea y pedir que nos dejen poner en marcha esta primera fase, sin necesidad de tomar una decisión sobre el conjunto del proyecto. Si funciona esta primera fase, seremos capaces de aprender para mejorar la idea y estaremos en mejor posición para entonces de pedir que nos la dejen desarrollar

¡Invertir un poco de tiempo antes y después de la ideación creativa mejorará de manera exponencial la productividad de sus sesiones!

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