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El coaching no es magia. Ni lo pretende ser. Es una herramienta, al igual que el martillo, cuyas cualidades hacen que demos en el clavo en muchos aspectos profesionales y personales.

El coaching no es etéreo. Es una metodología que te aportan resultados palpables, tangibles, numerables. Y no solo a ti, empresas como Amazon, Zappos, Google, Repsol o Correos pagan por ello cada año a personas externas e internas.

El coaching no es un timo, estafa o engañifa. Los timos, por definición, son cosas que hace alguien para engañar, y que al final la persona que ha sido estafada se termina dando cuenta y no repite. ¿Entonces por qué tenemos tantos clientes que siguen siendo fieles a nuestros servicios? ¿Por qué las empresas antes citadas tienen en sus equipos a coaches certificados? ¿Por qué crecen como setas las empresas de coaching? Los resultados en coaching como antes hemos dicho se pueden tocar, masticar, sentir.

El coaching no gusta de primeras. El coaching toca sentimientos, sensaciones, ahonda en lo profundo de las personas que lo prueban. Rompe culturas, ideas, creencias. Pero esa es su labor. Dar un vuelta de 180º, sacarte de tu zona de confort, ponerte en situaciones incómodas. Nos gusta mucho recordar la frase de Albert Einstein: “locura es hacer una y otra vez las mismas cosas y esperar resultados distintos”. Nos aplicamos muy bien ese cuento.

El coaching no es milagroso. No llega el coach como mesías y te guía en un camino espiritual hacia los resultados que buscas. El coach es más parecido a un entrenador personal en un gimnasio. En el cual llegas con unos kilos de más y un objetivo claro de bajar peso, ganar musculatura, elasticidad, etc. El coach te acompaña en tu desarrollo, te hace sudar, te reta, te fuerza tus límites para lograrlo. No dependen los resultados 100% del entrenador, el esfuerzo debe ser mutuo.

El coaching no es psicología. Es posible que algunos coaches sean psicólogos, y seguramente esos conocimientos complementen muy bien en muchos aspectos del proceso de coaching. Pero también saber de finanzas, de recursos humanos, ventas, marketing, etc. Todas estas formaciones complementan al coach en sus procesos, y ayuda, según los objetivos del coachee (el que recibe un proceso de coaching) a lograr los resultados. Nosotros tenemos entre nuestras filas a ex directivos de multinacionales y empresarios, que aportan su experiencia y saber para complementar muy bien los procesos de coaching ejecutivo y de negocios.

Nuestro consejo. Pruébalo, y decide ¿qué es el coaching?

 

 

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