Comenta Enrique Rojas en uno de sus libros (“No te rindas”) que el ser humano debe aprender de lo grande y de lo pequeño para progresar. Todos nos enfrentamos cada día a situaciones de incertidumbre en las que nuestro conocimiento es el que nos da la clave para poder ser observadores diferentes y tomar las decisiones adecuadas. Si no incorporamos conocimientos nuevos y matices distintos a nuestra vida, corremos el riesgo de quedarnos estancados en posiciones rígidas que ya no nos sirven.

Si queremos enriquecer nuestro camino diario con esas pequeñas perlas de sabiduría debemos empezar por tener la actitud de cambio adecuada. Ya sabemos cualquier gran transformación que queramos introducir en nuestra vida parte de pequeños cambios que, poco a poco, se convierten en hábitos positivos y forman parte de nuestra identidad.

Todos hemos escuchado alguna vez el refrán de “no te acostarás sin saber una cosa mas…” para progresar es necesario interiorizar la lección de los momentos adversos, aprender a ser flexibles y evolucionar sintiéndonos cómodos en el cambio; podemos y debemos aprender de todas las experiencias que pasan por nuestra vida, tanto las positivas como las negativas. Si así lo hacemos saldremos siempre reforzados de la adversidad (resiliencia se llama ahora a este concepto) y tendremos la habilidad de vivir nuestra vida de forma mas plena y satisfactoria.  ¿Te apetece aceptar el reto?

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